El mito del 'brain training': los cerebros no se fortalecen con apps

Hace tiempo que la promesa de apps y juegos para ‘entrenar el cerebro’ inundó el mercado, desde consolas portátiles hasta smartphones. Promesas de mejorar la memoria, la agilidad mental y, en definitiva, potenciar la inteligencia. Pero, ¿qué dicen los neurocientíficos? La respuesta, según la mayoría, es fría y contundente: son un espejismo.

La ciencia desmiente el 'brain training'

Numerosos estudios, y no solo unos cuantos, han llegado a la misma conclusión: estos programas no tienen ningún efecto significativo en el cerebro, ni positivo ni negativo. Se trata, en esencia, de un entretenimiento rápido y eficaz, pero no de un entrenamiento real.

La idea de que se pueda ‘hacer ejercicio’ al cerebro con puzles y ejercicios de lógica es, en realidad, una falacia. Los mecanismos que subyacen al aprendizaje y la cognición son mucho más complejos que simplemente repetir una secuencia de acciones.

Cerebro Cuántico, un portal especializado, recoge las declaraciones rotundas de los expertos: los juegos de ‘brain training’ no traducen en mejoras generales en la mente. No hay evidencia de que un buen desempeño en un sudoku se traduzca en una mayor capacidad de resolución de problemas en la vida cotidiana.

Más allá del entretenimiento: la verdad sobre el aprendizaje

Más allá del entretenimiento: la verdad sobre el aprendizaje

Si no sirven estas apps, ¿qué sí? Los neurocientíficos señalan un camino mucho más sólido: la salud física y mental. Un estilo de vida activo, una alimentación equilibrada y un sueño reparador son la base para mantener la mente ágil. Controlar el estrés, en particular, es fundamental. Un exceso de cortisol puede dañar las neuronas y perjudicar la memoria.

Pero el aprendizaje real, el que realmente transforma la mente, es otro asunto. No basta con aprobar un examen estudiando a última hora. Se necesita una verdadera curiosidad, un interés genuino por el tema. El aprendizaje significativo, el que se arraiga en la mente, es el verdadero motor del crecimiento cognitivo.

Y, curiosamente, los expertos sugieren que la clave está en la distribución del tiempo de estudio. En lugar de dedicar horas incesantes a un solo tema, es mejor espaciar el aprendizaje y retomarlo periódicamente. Esto permite que el cerebro consolide la información de manera más efectiva. Es como construir una casa: mejor hacerlo con ladrillos pequeños y bien colocados que con un muro gigante y desmoronado.

El cerebro necesita compañía

El cerebro necesita compañía

Finalmente, la neurociencia revela que la soledad intelectual es tan perjudicial como el sedentarismo. El cerebro, al igual que cualquier músculo, necesita ser ejercitado socialmente. Interacciones significativas, debates, incluso simplemente compartir ideas con otros, estimulan la actividad neuronal y fortalecen las conexiones cerebrales.

Y no se trata solo de la edad. El simple hecho de mantenerse activo socialmente, de tener un propósito en la vida, puede ayudar a prevenir el deterioro cognitivo. La inactividad, en este sentido, es un enemigo silencioso. Dejar que el cerebro se quede en reposo es como dejar que un músculo se atrofie.

En definitiva, el ‘brain training’ es una moda pasajera. La verdadera inteligencia no se compra en una app, se cultiva con esfuerzo, curiosidad y, sobre todo, con una vida plena.