Netflix sube el precio de su bono con verizon: fin de una ganga
Si eres cliente de Verizon y disfrutabas del descuento en Netflix y HBO Max, prepárate para un ajuste en tu factura. La operadora ha confirmado que el precio del bono, que actualmente ronda los 10 dólares al mes, subirá a 13 dólares a partir del 6 de mayo. Un cambio, aparentemente pequeño, que pone de manifiesto la fragilidad de las ofertas combinadas y la creciente presión sobre los bolsillos de los usuarios.
La escalada de precios de netflix se traslada a los operadores
Esta subida es un efecto directo del reciente aumento de tarifas de Netflix, su segundo en poco más de un año. La plataforma ha incrementado sus precios en todas las modalidades, desde el plan con anuncios hasta las opciones Premium. Y, como ya ocurrió con T-Mobile en enero de 2025, Verizon ha optado por trasladar este coste a sus clientes, dejando de amortiguar el impacto.
El resultado es claro: la diferencia entre pagar por Netflix y HBO Max por separado y disfrutar del bono de Verizon se reduce drásticamente. Lo que antes era un ahorro considerable, ahora es una mera migaja. Una estrategia que, aunque predecible, deja un sabor amargo a los usuarios que se vieron atraídos por la promesa de un entretenimiento asequible.

La oportunidad perdida de verizon para reconectar con sus clientes
Pero lo que realmente llama la atención es el momento elegido para esta decisión. Recordemos que Dan Schulman, el nuevo CEO de Verizon, reconoció recientemente que la compañía perdió más de 2 millones de suscriptores debido a las constantes subidas de precios. Prometió un cambio de cultura, una apuesta por el cliente y el fin de los “aumentos de precio vacíos”. Un giro de guión que, al parecer, no se ha materializado.
Imaginemos el impacto mediático que habría tenido un anuncio de Verizon: “Mientras otros operadores transfieren los costes a sus clientes, nosotros absorbemos el aumento para demostrar que valoramos tu lealtad”. Un mensaje que habría reforzado la imagen de Verizon como una empresa centrada en el cliente y, potencialmente, habría atraído nuevos suscriptores. En cambio, han seguido el camino de la menor resistencia, una decisión que, a la larga, podría resultar contraproducente.
La ironía es palpable: mientras Netflix se justifica argumentando la necesidad de “reinvertir en contenido de calidad”, la cifra de ingresos de la plataforma (un aumento del 16% el año pasado, con proyecciones de superar los 50.000 millones para 2026) pone en duda la sinceridad de sus excusas. La compañía parece más preocupada por maximizar sus beneficios que por mantener un precio justo para sus usuarios.
En definitiva, este episodio es un recordatorio de que las ofertas de los operadores son tan seguras como la voluntad de las plataformas de streaming de mantener sus precios. Y, por el momento, esa voluntad parece estar en constante revisión.