Auriculares inalámbricos: ¿radiación o mito? la ciencia desmonta el temor
La inquietud se extiende: ¿estamos dañando nuestro cerebro con cada uso de unos auriculares Bluetooth? La idea, aparentemente lógica, de que la frecuencia de 2,4 GHz utilizada por estos dispositivos es similar a la de un microondas, ha generado pánico. Pero la realidad, como suele ocurrir, es mucho más compleja.

La potencia, no la frecuencia, es la clave
El debate se centra en la frecuencia de 2,4 GHz, la misma que utilizan redes Wi-Fi y otros dispositivos inalámbricos. La comparación con los microondas, que funcionan con potencias de 700 a 1.200 vatios para agitar las moléculas de agua, es engañosa. Los auriculares Bluetooth emiten apenas unos milivatios. La diferencia es abismal.
El índice SAR (Tasa de Absorción Específica) es la medida que revela la cantidad de energía que absorbe el tejido humano. Los dispositivos de comunicación deben cumplir límites estrictos antes de comercializarse. Los auriculares Bluetooth, con niveles de emisión cientos de veces inferiores a esos umbrales, son considerablemente más seguros que, por ejemplo, un teléfono móvil al estar en contacto directo con la oreja.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha analizado exhaustivamente las radiofrecuencias durante décadas. No existe evidencia científica sólida que vincule el uso de auriculares Bluetooth con daños neurológicos, alteraciones celulares o cáncer. La clasificación de