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Coches eléctricos de segunda mano: el kilómetro que define si es una ganga o un quebradero de cabeza

Si andas buscando un coche eléctrico de segunda mano, olvídate de fijarte solo en el kilometraje total. Existe un umbral, una cifra mágica, que determina si vas a llevarte una joya o un dolor de cabeza: 90.000 kilómetros. Un reciente estudio conjunto de TÜV Nord y Carly, analizando más de 50.000 vehículos, ha revelado que a partir de esa barrera, la degradación de la batería se dispara, poniendo en entredicho la narrativa de una vida útil prolongada y sin sobresaltos.

El mito de la degradación gradual se desmorona

Durante años, la industria ha vendido la idea de que la degradación de las baterías de los coches eléctricos es un proceso lento y predecible. Los datos oficiales siempre han apuntado a una pérdida de capacidad limitada durante los primeros 100.000 kilómetros. Pero la realidad, según este estudio, es mucho más cruda. A partir de los 90.000 km, la autonomía comienza a verse significativamente afectada, no por un fallo catastrófico, sino por un desgaste progresivo que se acelera drásticamente.

TÜV Nord, la referencia europea en inspecciones técnicas, ha colaborado con Carly, una empresa especializada en el diagnóstico de vehículos, para llegar a estas conclusiones. El análisis, que abarca modelos fabricados entre 2016 y 2026, utiliza el SoH (State of Health), el indicador clave del estado de salud de la batería. Un SoH de 100 significa que la batería está como nueva, y a medida que baja, la autonomía se reduce.

La cifra habla por sí sola: un SoH por debajo de 85 es señal de problemas, afectando tanto a la autonomía real como a la velocidad de carga. Y es en este punto donde entra en juego el umbral de los 90.000 kilómetros. Hasta esa distancia, la batería pierde una media de solo 0,7 puntos de SoH por cada 10.000 km. A partir de ahí, esa pérdida se multiplica por más de tres, alcanzando los 2,3 puntos por cada 10.000 km.

En términos prácticos, un vehículo con 120.000 km puede presentar un SoH entre 85 y 88, lo que se traduce en una reducción de autonomía de entre el 12 y el 15% respecto al estado original. Un dato que, para un comprador desprevenido, puede suponer un disgusto considerable, especialmente en viajes largos o en condiciones climáticas extremas.

No todos los fabricantes envejecen igual

No todos los fabricantes envejecen igual

Pero no todo está perdido. El estudio también revela diferencias significativas entre marcas. Hyundai, Kia y Mercedes-Benz destacan por la durabilidad de sus baterías, manteniendo un SoH por encima de 90 incluso en modelos más antiguos. Volkswagen, Renault y Citroën, por el contrario, presentan valores más bajos, con diferencias que pueden alcanzar los 10 puntos. Afortunadamente, en los modelos más recientes, estas brechas se han reducido considerablemente, gracias a la madurez tecnológica del sector.

La buena noticia es que, en general, las baterías de los coches eléctricos duran más de lo que se suele pensar. El 96% de los vehículos analizados tienen un SoH superior al 90, lo que significa que conservan prácticamente toda su capacidad original. Y en los modelos fabricados a partir de 2022, los valores son incluso mejores, convergiendo entre 97 y 100 puntos.

En definitiva, la compra de un coche eléctrico de segunda mano ya no es la ruleta rusa que solía ser. Con la información adecuada, y prestando atención al SoH de la batería, se puede encontrar una excelente oportunidad. El mercado de ocasión está madurando, y los compradores informados ahora tienen las herramientas para evitar sorpresas desagradables. La clave está en preguntar, revisar y no dejarse llevar por el kilometraje total. Porque, como demuestra este estudio, el verdadero indicador de valor es el estado de salud de la batería.