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El horno eléctrico: el

¿Te sorprende el último recibo de la luz? No busques solo el aire acondicionado. Un electrodoméstico puede estar drenando tu economía sin que lo notes.

El horno eléctrico, un inesperado ladrón de energía

El horno eléctrico, un inesperado ladrón de energía

La mayoría de los hogares tienen un horno eléctrico, pero pocos somos conscientes de su voraz apetito energético. Se estima que un horno consume entre 2.000 y 5.000 vatios, superando con creces a refrigeradores, que requieren entre 300 y 800 vatios. Esto significa que un horno puede consumir hasta seis veces más energía que una nevera.

Un estudio de The West Side revela que el horno eléctrico puede representar entre 40 y 90 kWh al mes, alcanzando hasta el 26% del consumo anual en hogares donde se utiliza con frecuencia. Esta cifra habla por sí sola: el horno eléctrico es un “gigante silencioso” que está impactando directamente en nuestros bolsillos.

Pero hay un detalle que muchos desconocen: la eficiencia del horno eléctrico se puede optimizar con algunos trucos sencillos. No se trata de renunciar a cocinar, sino de gestionar mejor el uso de este electrodoméstico.

Una estrategia efectiva es aprovechar el calor residual cocinando varios platos a la vez. Otro consejo útil: apagar el horno unos 5 a 10 minutos antes de que termine la cocción. La temperatura acumulada completará el proceso sin consumir energía adicional. Y, por supuesto, evitar abrir la puerta con frecuencia.

Además, el uso de materiales negros u oscuros dentro del horno ayuda a mejorar la eficiencia térmica. Un horno bien aprovechado no solo ahorra energía, sino que también reduce la factura de la luz. La clave reside en la gestión del calor, no en la abstinencia.

La cifra habla por sí sola: un horno eléctrico mal utilizado puede costar más de 90 euros al año. Considera esto la próxima vez que prepares tus platos favoritos.