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Elon musk: la ia nos dejará atrás y el dinero perderá su valor

El fundador de Tesla y xAI ha arrojado una predicción audaz: la inteligencia artificial ya no es una promesa lejana, sino una realidad en auto-mejora que podría relegar a la humanidad a un segundo plano.

La singularidad se acerca, según elon musk

La singularidad se acerca, según elon musk

Según Musk, la IA alcanzará la automejora total antes de 2027. Esta evolución, impulsada por una energía solar masiva, podría hacer que el dinero, tal como lo conocemos, pierda su relevancia. "El dinero dejará de importar. La IA futura no usará moneda humana, solo energía y masa", afirma.

Esta visión de una "abundancia radical", donde la Tecnología genera bienes ilimitados gracias a la automatización, genera debate. Si bien empresas como Amazon y Microsoft están implementando despidos masivos debido a la automatización, la transición a una sociedad sin necesidad de dinero parece aún una utopía.

Pero la revolución no se detiene ahí. Elon Musk predice que la inteligencia general artificial (AGI) llegará pronto, con su modelo Grok como un indicador de este avance. Y, según Sam Altman, la programación tal como la conocemos está llegando a su fin. "Para finales de 2026 ni siquiera habrá que preocuparse por la programación", declara, anticipando que la IA generará código optimizado directamente desde comandos de voz.

Este cambio radical implica un desplazamiento de roles para los programadores, quienes deberán enfocarse en la supervisión y revisión de la IA. La complejidad de implementar esta transición tecnológica y social es enorme. La realización de la visión de Musk requiere avances energéticos y técnicos que, por ahora, se mantienen en el terreno de la especulación.

Si bien la predicción de Musk sobre la obsolescencia del dinero y la extinción del trabajo son contundentes, la realidad es que la Tecnología aún debe superar obstáculos considerables. La cifra habla por sí sola: la inversión en IA sigue siendo considerable, pero la implementación a gran escala presenta desafíos logísticos y éticos que no se pueden ignorar. La apuesta es arriesgada, pero la ambición de Musk, como siempre, es desmesurada.