España acelera en defensa, pero aún lejos de las exigencias de trump
Madrid ha disparado su inversión en defensa un 44,5% en el último año, impulsada por la creciente tensión geopolítica y la presión de sus aliados. La cifra, que se eleva a 33.500 millones de euros, representa el 2% del Producto Interno Bruto, una mejora notable, pero insuficiente para calmar a Washington o satisfacer las ambiciones de la OTAN a largo plazo.
Un esfuerzo considerable, pero con reservas
El informe anual de la OTAN, publicado este jueves, revela que el gasto total de sus miembros superó los 1,4 billones de dólares en 2025. España, en este contexto, ha triplicado su inversión en defensa en la última década, pasando de 10.000 millones en 2015 a los actuales 33.589 millones, ajustados a precios de 2021 para evitar distorsiones inflacionarias. Pero la realidad es que, a pesar de este considerable aumento, el país se sitúa por debajo de la media, compartiendo posición con naciones como Albania, Portugal, Canadá y Bélgica.
Pero hay un detalle que pone en perspectiva la situación. La OTAN exige a sus miembros alcanzar el 3,5% del PIB para 2035, una meta que, de momento, solo Polonia, Lituania y Letonia han logrado en 2025. Estados Unidos, por su parte, ha experimentado una ligera retracción, situándose en el 3,1%, una cifra que pone en entredicho las promesas de Donald Trump de elevar el gasto militar estadounidense aún más.

El factor rusia y la presión transatlántica
El espionaje de la OTAN, lejos de ser un mero ejercicio burocrático, refleja una realidad palpable: la creciente agresividad de Rusia. Sus violaciones del espacio aéreo, sus intentos de sabotaje y sus actividades cibernéticas maliciosas han sido, según la Alianza, una constante a lo largo de 2025. La respuesta de la OTAN, al menos en apariencia, ha sido “rápida, clara y decisiva”.
La presión de Estados Unidos ha sido un factor determinante en el incremento del gasto en defensa de los países europeos. En total, Europa y Canadá destinaron 574.000 millones de dólares a la defensa, un aumento del 20% en términos reales con respecto a 2024. Los socios europeos de la OTAN han duplicado su inversión anual en defensa desde 2014, impulsados por la necesidad de fortalecer la seguridad del continente.
El Ejército de EE.UU. ya ha dado un paso hacia la automatización, integrando un helicóptero Black Hawk con inteligencia artificial autónoma y sin piloto. Una señal de lo que podría estar por venir en el panorama militar español, aunque la implementación de esta Tecnología aún presenta desafíos significativos.
La cifra habla por sí sola: mientras España se esfuerza por alcanzar el objetivo del 2% del PIB, la sombra de la exigencia de Trump y el horizonte del 5% de la OTAN para 2035 se ciernen sobre la política de defensa nacional. La pregunta ahora no es si España alcanzará esos objetivos, sino a qué precio.
