Estafa cibernética: delincuentes se hacen pasar por la guardia civil para robar 5.670 euros
Una nueva estafa de alta sofisticación está poniendo en alerta a usuarios en España. Los ciberdelincuentes, con una preparación que sorprende incluso a los expertos de Eset, están utilizando el nombre de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, como la Policía Nacional y la Guardia Civil, para engañar a sus víctimas y extorsionarles.
El señuelo: una investigación policial falsa
El engaño comienza con un correo electrónico aparentemente oficial que alerta al receptor de una supuesta investigación en curso. El asunto y el cuerpo del mensaje hacen referencia a un documento adjunto con “más información”. Pero, lejos de ser una notificación legítima, este archivo es la puerta de entrada a la estafa.
Lo que nadie cuenta es el nivel de detalle que los atacantes están utilizando. El correo electrónico, aunque con una dirección que aparenta ser de la Junta de Andalucía (una suplantación, por supuesto), incluye referencias a la Operation Endgame, una real investigación de Europol contra grupos de cibercriminales, y al software Magnet Axiom, herramienta utilizada por las fuerzas de seguridad para analizar investigaciones. También mencionan la botnet Pikabot, una amenaza real que afecta a usuarios sin su conocimiento.
La trampa está clara: asustar al receptor para que crea que sus dispositivos están involucrados en actividades ilegales.
Tras la descarga del documento, la víctima se ve contactada, a través de una dirección de correo que pretende ser de la Audiencia Nacional, pero que en realidad es una cuenta de Gmail. La oferta es tentadora: una “solución” a este supuesto problema legal, a cambio de una módica suma de 5.670 euros.

Un mulero en el centro de la trama
Pero la estafa no termina ahí. Una vez que la víctima realiza el pago, se le solicita un comprobante de transferencia y se indica que el dinero irá a parar a un ciudadano francés residente en París. Los expertos de Eset apuntan a que este individuo podría ser un “mulero”, alguien que ha sido engañado para aceptar transferencias ilícitas. O, aún más preocupante, podría ser un cómplice consciente de la operación, utilizando identidades robadas para evitar ser rastreado.
La elaboración del engaño es tal que los ciberdelincuentes han invertido tiempo y recursos para que parezca lo más creíble posible. No se trata de un simple correo masivo, sino de una estafa personalizada y bien estructurada.
Ante esta situación, desde Eset recomiendan extremar la precaución, desconfiar de cualquier correo electrónico que solicite dinero o información personal, y denunciar cualquier sospecha a las autoridades competentes. No se trata de caer en el pánico, sino de estar informados y actuar con cautela. La ciberdelincuencia evoluciona constantemente, y la mejor defensa es la prevención.
La cifra habla por sí sola: 5.670 euros. El precio de la confianza, robada por unos ciberdelincuentes que demuestran que la sofisticación no es exclusiva de los agentes del orden.