Ia: el apocalipsis laboral se retrasa (¿y qué significa eso?)
La ola de despidos masivos augurada por titanes como Sam Altman, Elon Musk y Bill Gates parece que, por ahora, se aplaza. La inteligencia artificial, sí, está transformando el mercado laboral a una velocidad vertiginosa, pero la destrucción de empleo en masa que se preveía, al menos de forma catastrófica, no se ha materializado. Y la explicación, según Anthropic, no es un espejismo.
El informe que desmonta el pánico
Peter McCrory, jefe de economía de Anthropic, ha presentado datos contundentes en la Cumbre de IA de Axios en Washington que contradicen las predicciones más apocalípticas. Los resultados de las pruebas con Claude, la IA de la compañía, sugieren que no existe una “diferencia sustancial” en las tasas de desempleo. Claude, recordemos, ha sido puesto a prueba automatizando tareas cruciales de redactores técnicos, gestores de datos e ingenieros de software – puestos que muchos consideraban en la línea de fuego.
Pero la realidad, como suele ocurrir, es más matizada. McCrory subraya que los empleos que requieren “interacción física y destreza en el mundo real” son los menos vulnerables a la automatización. Esto, de por sí, ya diluye la idea de una sustitución generalizada.

La ia exacerba las desigualdades, no destruye empleos
Lo que sí está ocurriendo, y es un punto crucial, es una ampliación de la brecha entre quienes saben surfear la ola de la IA y quienes no. La Tecnología, según McCrory, “recompensa a quienes ya saben cómo usarla”. Aquellos que puedan integrar la IA de forma eficiente estarán en una posición ventajosa, lo que inevitablemente perjudica a los trabajadores jóvenes que se incorporan al mercado laboral.
Y no podemos obviar el factor geográfico. La IA no es una amenaza universal. Su impacto es desigual, concentrándose en países de altos ingresos y, dentro de estos, en áreas con una alta concentración de trabajadores cualificados.
