IBM descubre la fórmula para verificar los cálculos de los ordenadores cuánticos

La tecnología cuántica ha avanzado significativamente en los últimos años, permitiendo realizar cálculos que superan la capacidad de los ordenadores clásicos. Sin embargo, esta ventaja también plantea desafíos, como la complejidad de verificar los resultados. Ahora, IBM ha presentado tres nuevos métodos para demostrar la precisión de los cálculos de los ordenadores cuánticos.

La solución de IBM para la verificación cuántica

La solución de IBM para la verificación cuántica

En colaboración con la Universidad de Chicago, Qedma y Algorithmiq, la empresa estadounidense ha publicado tres estudios que proponen diferentes enfoques para garantizar la precisión de los cálculos cuánticos. El primer método, desarrollado con Qedma, se centra en el fenómeno conocido como proceso Floquet, que hace que un sistema cambie de funcionamiento gradualmente después de ser expuesto a una fuerza externa.

La solución propuesta por IBM y Qedma es el modelo Ising, un sistema de algoritmos de software que se puede implementar dentro de los ordenadores cuánticos. A través de este enfoque, se puede mitigar los errores en la computación cuántica, como se ha demostrado a través del superordenador clásico más potente, el japonés Fugaku.

En el segundo método, IBM y la Universidad de Chicago completaron en menos de 15 minutos un cálculo con 70 cúbits lógicos que exigiría tiempos inviables incluso para los superordenadores más potentes. Este nuevo método permite detectar errores y verificar la fidelidad del resultado a través de un marco virtual en el hardware que no añade ruido.

Finalmente, el tercer método, desarrollado por IBM y Algorithmiq, presenta un nuevo marco para validar simulaciones cuánticas cuando ya no existe una respuesta clásica fiable con la que compararlas. Según explica IBM, este enfoque es similar al utilizado por Google en experimentos anteriores.

La importancia de estos avances radica en que permiten reducir los errores en la computación cuántica, lo que es crucial para aprovechar al máximo la potencia de estos dispositivos. Estos métodos también abren nuevas posibilidades para aplicaciones prácticas de la tecnología cuántica, como la simulación de sistemas químicos y físicos complejos.