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La ia laboral: ¿más productividad o más fatiga?

La promesa de la inteligencia artificial –mayor eficiencia, menos estrés, jornadas laborales más equilibradas– se ha topado con una realidad inesperada. Si bien herramientas como ChatGPT, Copilot y Gemini se han arraigado rápidamente en el trabajo, un nuevo panorama emerge: el trabajo se extiende, incluso a los fines de semana.

La productividad digital, un nuevo ritmo

La productividad digital, un nuevo ritmo

Un estudio de Productivity Lab (ActivTrak), "State of the Workplace 2026", revela que, aunque la IA aumenta la eficiencia en tareas específicas, el 2% de la jornada laboral general se reduce, pero la intensidad de este tiempo aumentado es palpable. Los empleados, en promedio, dedican ahora 4 horas y 37 minutos a trabajar en días que antes se consideraban de descanso, un incremento del 46% respecto a 2023.

El aumento es aún más dramático los domingos, que han pasado de 2 horas y 30 minutos a 3 horas y 58 minutos. Este cambio no se debe a una obsesión individual, sino a la propia industria, que exige una mayor productividad constante. Los horarios de fin de semana se adelantan progresivamente, un ejemplo claro es el cambio de 8:35 am a 7:11 am los sábados.

La proliferación de asistentes virtuales no solo impacta en la cantidad de tareas completadas. Según el estudio, alrededor del 80% de los empleados requieren supervisar las automatizaciones o revisar el trabajo generado por la IA. Esto implica una nueva capa de trabajo: la gestión de la inteligencia artificial.

La situación evoluciona rápidamente. Los editores de Wikipedia ya experimentan con la IA para la creación de contenido, una práctica que ahora está siendo revisada por el creador de la enciclopedia. La cifra habla por sí sola: el ritmo de trabajo se intensifica, difuminando la línea entre el tiempo de descanso y el tiempo productivo. El futuro laboral no se trata de trabajar menos, sino de hacer más en menos tiempo, una presión que, a largo plazo, tendrá consecuencias que aún no podemos predecir.

La industria ha dado un golpe sobre la mesa. La eficiencia se mide en horas, no en días.