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La ia redefine la guerra: irán, el primer campo de batalla digital

El conflicto en Irán podría quedar grabado en la historia no solo por sus consecuencias geopolíticas, sino por ser el primer gran enfrentamiento bélico donde la inteligencia artificial ha asumido un protagonismo indiscutible. Así lo afirma Shyam Sankar, director de Tecnología de Palantir Technologies, quien considera que estamos ante un punto de inflexión en la evolución de la guerra moderna.

El darwinismo tecnológico en el frente

En una intervención en el Hill and Valley Forum de Washington, Sankar, visiblemente preocupado por la velocidad del cambio, advirtió que la adopción de la IA en el campo de batalla no es una opción, sino una necesidad. “Durante la Segunda Guerra Mundial construimos 154 fuselajes diferentes. Quizás solo 10 de ellos fueron importantes”, señaló, abogando por una estrategia darwiniana donde se desplieguen “154 variantes diferentes del LUCAS ahora mismo”. LUCAS, drones de bajo coste, representan una apuesta por la proliferación de sistemas automatizados en el combate.

La utilización de la IA en la selección de objetivos ha generado un intenso debate ético. El reciente distanciamiento entre el Pentágono y Anthropic PBC, debido a las preocupaciones sobre el desarrollo de armas autónomas, es un claro indicativo de la complejidad moral que plantea esta Tecnología. Lo que nadie cuenta es que, tras la retórica bélica, el proceso de “ataque selectivo” es, en realidad, una “operación doctrinal muy burocrática y a gran escala”, como bien describe Sankar, donde la IA optimiza procesos que antes llevaban meses.

Palantir, a través de su plataforma Maven, utiliza el producto Claude de Anthropic para gestionar datos y agilizar la toma de decisiones. Sin embargo, la reciente designación de Anthropic como riesgo para la cadena de suministro por parte del Pentágono ha puesto en jaque esta colaboración, obligando a Palantir a buscar alternativas. Es una muestra más de las tensiones que surgen al intentar implementar la IA en entornos militares altamente sensibles.

El peligro de la agi: una distracción costosa

El peligro de la agi: una distracción costosa

Pero la preocupación de Sankar no se limita al campo de batalla. Al observar el panorama de la investigación en inteligencia artificial, criticó la obsesión de los principales laboratorios del país por la Inteligencia Artificial General (AGI), esa hipotética IA omnisciente que dominará el mundo. Lo considera una “patología”, una distracción costosa que desvía recursos de aplicaciones prácticas y de soluciones reales que pueden mejorar la defensa nacional. La cifra habla por sí sola: un gasto masivo en la búsqueda de una quimera mientras el enemigo avanza en la implementación de sistemas de IA tangibles y operativos.

El auge de los drones, la necesidad de sistemas de defensa antimisiles y la optimización de la cadena de valor son solo algunos ejemplos de los desafíos que enfrenta Estados Unidos. La guerra en Irán ha sido un laboratorio improvisado, pero crucial, para la experimentación de la IA en el conflicto armado. Y, como advierte Sankar, lo que estamos presenciando es solo el comienzo.