Merlin properties: de 'casero' a gigante de la ia en tiempo récord

En una operación que desafía la lógica del mercado, Merlin Properties ha acelerado su transformación empresarial a una velocidad vertiginosa. En apenas dos semanas, la socimi, tradicionalmente centrada en oficinas y naves logísticas, ha presentado un ambicioso plan para convertirse en un operador clave en la infraestructura de inteligencia artificial (IA), y ya ha ejecutado la primera ampliación de capital para financiarlo. 700 millones de euros, inyectados en el mercado en medio de la escalada de tensiones con Irán, con el respaldo incondicional de sus accionistas más importantes. ¿Una apuesta arriesgada? Quizás. ¿Una jugada maestra? El tiempo lo dirá.

Un impulso de capital de 700 millones en tiempos convulsos

Esta primera dosis forma parte de un plan mucho mayor: Merlin aspira a invertir 15.000 millones de euros hasta 2031, una cifra que incluye la venta de acciones y la emisión de bonos. Ismael Clemente, al timón de la socimi, lidera un cambio de género empresarial que redefine a Merlin como un actor fundamental en el ecosistema de la IA, abarcando no solo centros de datos, sino también la energía necesaria para alimentarlos. La empresa se ha comprometido a destinar cerca de 8.000 millones en las fases iniciales de su plan, con la promesa de un 'megacampus' de datos en Navalmoral de la Mata (Extremadura) como broche de oro, una inversión que podría alcanzar los 1.900 millones, con un potencial de 15.000 si se superan los complejos trámites regulatorios y se garantiza el acceso a la red eléctrica.

La diagonal digital ibérica: un ambicioso plan de conectividad

La diagonal digital ibérica: un ambicioso plan de conectividad

La apuesta de Merlin por la IA no es una reacción tardía a la moda del momento. Hace casi cinco años, la compañía se unió a Edge, filial de Endeavour, para crear una visión estratégica: la 'Diagonal Digital Ibérica'. El objetivo es posicionar a la Península Ibérica como un nodo de conectividad crucial entre Europa, América y África, aprovechando los cables submarinos que unen EEUU con Francia y Marruecos. En esencia, Merlin busca capitalizar su ubicación geográfica para construir una infraestructura digital de primer nivel.

La operación ha contado con el respaldo de Nortia, el holding de Manuel Lao, y del Santander, que han comprometido suscripciones irrevocables sobre sus participaciones. El banco presidido por Ana Botín, en una muestra de confianza, actúa como inversor, colocador y asegurador, facilitando el acceso al mercado y garantizando el éxito de la colocación.

Una carrera contrarreloj contra gigantes tecnológicos

Una carrera contrarreloj contra gigantes tecnológicos

Merlin no opera en el vacío. Se enfrenta a competidores de peso como AWS (Amazon), Blackstone y ACS, esta última con su filial Turner, que lidera el mercado en EEUU. Pero la socimi se jacta de llevar “hasta 20 meses de ventaja” en la puesta en marcha de sus centros de datos, un factor crítico en un mercado donde la velocidad es clave. La empresa ha logrado pasar los procesos de calificación de tres de los cuatro hyperscalers Tier-1 (Amazon, Meta, Google y Microsoft), y se ha asociado con Nvidia, CoreWeave, Lambda, Crusoe y Nebius.

La compañía estima que su capacidad de centros de datos pasará de 314 MW en 2025 a 2.166 MW en 2030. Cada megavatio representa la potencia eléctrica consumida por las máquinas y servidores de estas fábricas de IA. Según McKinsey, la inversión global en infraestructuras digitales impulsada por la IA alcanzará los 7 billones de euros en los próximos años. La ambición de Merlin es clara: pasar de un 6% del negocio proveniente de centros de datos a un 65% en menos de cinco años.

La estrategia de Merlin se basa en la colaboración con Edge, que aporta la Tecnología y la gestión operativa, mientras que Merlin se encarga de la construcción, la propiedad y la gestión de los flujos de alquiler. Un modelo que, de momento, ha demostrado ser rentable. La reciente y exitosa filial de IA al 50% con Edged ha convencido a los inversores. El equipo de Merlin Edged suma ya más de 300 personas, una fuerza laboral dedicada a la construcción de un futuro digital en la Península Ibérica.

Con una inversión acumulada de casi 7.840 millones de euros en las primeras tres fases, y unas rentas brutas anualizadas que alcanzarán los 1.150 millones, Merlin no solo está transformando su estructura de ingresos, sino también redefiniendo su papel en la economía española. La pregunta ya no es si Merlin logrará su objetivo, sino si el ecosistema español estará a la altura de esta ambiciosa apuesta por la IA.