Movistar plus+: adiós a las smart tv antiguas, un giro inesperado
Telefónica ha asestado un golpe a muchos usuarios de Movistar Plus+: la plataforma de streaming ya no es compatible con Smart TV que superen los 10 años de antigüedad. Un movimiento que, aunque justificado desde la perspectiva técnica, deja a miles de abonados en tierra de nadie y cuestiona la estrategia de fidelización de la operadora.

La obsolescencia programada llega a tu salón
La excusa oficial, como es habitual en estos casos, es la necesidad de mantener la plataforma al día con las últimas actualizaciones de seguridad y rendimiento. Según Telefónica, soportar una amplia gama de modelos antiguos se ha convertido en una inversión prohibitiva, especialmente considerando la complejidad de garantizar la ausencia de vulnerabilidades en cada uno de ellos. Pero la realidad es más cruda: se trata de una decisión pragmática para impulsar la renovación del parque de televisores y, con ello, posiblemente, la contratación de nuevos servicios.
La compañía ha enviado correos electrónicos a los usuarios afectados, aunque la información inicial era poco clara. La solución, ofrecida con la misma frialdad burocrática, es la compra de un dispositivo externo como un Amazon Fire TV o un Google Chromecast, un desembolso adicional que no muchos estaban dispuestos a asumir. La cifra habla por sí sola: 9,99€ al mes con fútbol, series y cine. Un precio atractivo, pero que se vuelve menos apetecible cuando hay que añadirle el coste de un nuevo dispositivo.
No es la primera vez que una plataforma de streaming toma esta decisión. Netflix y otras aplicaciones ya han optado por abandonar el soporte a dispositivos antiguos, siguiendo una tendencia que acentúa la obsolescencia programada en el sector tecnológico. Pero en el caso de Movistar Plus+, la situación es particularmente delicada: la plataforma está estrechamente ligada a los servicios de telefonía e internet de la operadora, lo que genera una dependencia que se ve ahora comprometida.
La compatibilidad actual se limita a modelos de Samsung (a partir de 2016 con Tizen), LG (a partir de 2016 con Full HD o superior), Hisense (VIDAA 4.0 o superior), Android TV/Google TV (a partir de 2015 con Android 6.0), TiVo OS (de 2021 a 2024), y Titan OS (Philips desde 2021). Una lista que, inevitablemente, deja fuera a una gran cantidad de hogares.
Lo que nadie cuenta es el impacto en los usuarios más vulnerables, aquellos que, por motivos económicos o de otro tipo, no pueden permitirse renovar su televisor cada pocos años. Movistar Plus+ se presenta como una opción accesible, pero la realidad es que exige una inversión constante para poder disfrutar de sus contenidos. Una contradicción que pone en entredicho la ética de una estrategia comercial basada en la obsolescencia.
La operadora azul ha intentado mitigar el revuelo ofreciendo un código QR que dirige a una sección de ayuda en su web, pero la respuesta de los usuarios ha sido, comprensiblemente, de frustración y descontento. Y con razón. La fidelización no se construye sobre la obsolescencia, sino sobre la confianza y el respeto hacia el cliente.
La decisión de Telefónica, lejos de impulsar el crecimiento de Movistar Plus+, podría terminar por erosionar su base de usuarios y alimentar la competencia con otras plataformas de streaming que sí apuestan por una estrategia más inclusiva. El tiempo dirá si la operadora ha calculado bien sus movimientos, pero, por ahora, la imagen que proyecta es la de una empresa más preocupada por sus beneficios que por la satisfacción de sus clientes.
