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Nasa replantea la luna: 20.000 millones para una base permanente, marte en la mira

La NASA ha vuelto a cambiar de rumbo, esta vez con una apuesta multimillonaria por la Luna que redefine el programa Artemis. En una reunión con socios y contratistas, la agencia espacial anunció una inyección de 20.000 millones de dólares para establecer una base lunar permanente y desarrollar una nueva nave, el Space Reactor-1 Freedom, destinada a Marte en 2028.

De gateway a la superficie: un cambio estratégico

De gateway a la superficie: un cambio estratégico

El giro es radical. El proyecto Gateway, concebido como una estación espacial orbital lunar, queda relegado a un papel secundario. La prioridad ahora es la infraestructura directamente en la superficie lunar, una decisión impulsada por la orden ejecutiva de la administración Trump y la necesidad de cumplir los ambiciosos objetivos de retorno lunar para 2028 y establecimiento de una base permanente para 2030. La NASA, en esencia, está transformando una idea orbitaria en una colonia lunar.

La transición no es gratuita. La agencia se apoya en la reutilización de equipos y en la colaboración internacional, pero la sombra de los plazos ajustados y los problemas de hardware planea sobre el proyecto. Carlos García-Galán, director del programa de la Base Lunar de la NASA, ha desglosado un plan de tres fases. La primera, que arranca de inmediato, se centra en el envío frecuente de módulos de aterrizaje robóticos y en la experimentación con tecnologías clave, como la creación de redes de satélites para mejorar las comunicaciones en la superficie lunar.

Las fases subsiguientes involucran el desarrollo de una flota de módulos de aterrizaje, vehículos exploradores, drones y generadores de energía, elementos esenciales para construir una base lunar próspera. Pero la complejidad aumenta exponencialmente con la necesidad de financiar este esfuerzo a través del Congreso, en un contexto de crecientes restricciones presupuestarias y predicciones de déficit que alcanzan los 3 billones de dólares para 2036. La NASA busca ahora lanzar misiones tripuladas semestrales, contando con la colaboración de al menos dos empresas privadas.

Y mientras tanto, Marte espera. El ambicioso proyecto Space Reactor-1 Freedom, una nave espacial con la misión de desplegar helicópteros en el Planeta Rojo, subraya la determinación de la NASA de no limitarse a la Luna. La estrategia recuerda al éxito del helicóptero Ingenuity, que acompañó al rover Perseverance en su llegada a Marte en 2021.

Sin embargo, la historia del programa Artemis está plagada de críticas. El informe del inspector general de la NASA estimó que el proyecto ya había superado los 93.000 millones de dólares hasta 2025, con retrasos constantes en las entregas de hardware. La posibilidad de que el desarrollo del cohete Starship de SpaceX genere aún más demoras añade una capa adicional de incertidumbre. El tiempo apremia, y la NASA se enfrenta al desafío de conciliar ambiciones espaciales audaces con una realidad presupuestaria cada vez más exigente.

La NASA ha prometido que “Estados Unidos jamás volverá a renunciar a la Luna”. La pregunta ahora es si podrá cumplir esa promesa sin dilapidar recursos y comprometer el futuro de la exploración espacial.