Orange cede terreno: digi lidera la carrera por la fibra de 10 gbps

La guerra por la fibra óptica en España se recrudece. Mientras Orange se presenta como un contendiente con su nueva oferta de 5 Gbps, DIGI ya ha conquistado el terreno con su promesa de 10 Gbps, una apuesta audaz que pone en jaque a la veterana operadora.

La promesa de velocidad: ¿realidad o espejismo?

En septiembre de 2021, Orange se posicionó como una de las primeras en adoptar la Tecnología XGS-PON, pero la competencia no ha dormido. DIGI, con su tarifa PRO-DIGI, se adelantó, prometiendo una velocidad de 10 Gbps. La llegada de Movistar al juego, con planes de extender esta Tecnología a más de 31 millones de hogares, ha supuesto un revés adicional para Orange, obligándola a replantear su estrategia.

Pero la velocidad nominal no lo es todo. Aunque DIGI presume de tener fibra de 10 Gbps disponible en gran parte de su red, la realidad es menos impresionante. La velocidad real que ofrecen se sitúa en torno a los 8 Gbps, debido a la redundancia del sistema de corrección de errores empleado. Esta característica, aunque mejora la fiabilidad, reduce la capacidad de transmisión de datos. Orange, por su parte, se aferra a la promesa de entregar la velocidad contratada, incluso si eso significa ofrecer “solo” 5 Gbps. Una diferencia que, en la práctica, resulta más relevante de lo que parece.

La operadora rumana se ha enfocado en ofrecer la máxima velocidad binaria posible, a pesar de las limitaciones técnicas. Orange, en cambio, opta por un enfoque más conservador, reservando las velocidades más elevadas para sus paquetes convergentes más premium: fibra, móvil y Orange TV, junto con el router Livebox Infinity con WiFi 6. Este servicio, exclusivo para 10 ciudades, se presenta como una opción de lujo, alejada del alcance del usuario medio.

Más allá de la velocidad: la fiabilidad importa

Más allá de la velocidad: la fiabilidad importa

Mientras que DIGI se jacta de su velocidad punta, Orange apela a la fiabilidad. La compañía se centra en garantizar que los clientes reciban la velocidad que pagan, evitando las promesas vacías. Para acceder a la fibra de 5 Gbps, los usuarios deberán abonar un extra de 5 euros al plan de 1 Gbps, o 15 euros si parten de los 600 Mb. Un precio que, según la operadora, refleja la calidad del servicio y la estabilidad de la conexión.

La llegada de esta nueva generación de fibra óptica no solo agita el mercado de las telecomunicaciones, sino que también plantea interrogantes sobre el futuro de la conectividad en el hogar. Y mientras las operadoras se pelean por ofrecer la velocidad más alta, un nuevo competidor emerge en el horizonte: China, que está utilizando un láser en órbita para enviar datos a mayor distancia y a mayor velocidad, desafiando directamente a Starlink y a las tecnologías terrestres.

La batalla por la fibra óptica está lejos de terminar. Orange, con su apuesta por la fiabilidad, y DIGI, con su ambición por la velocidad, representan dos filosofías opuestas. El usuario, en última instancia, será quien decida cuál de las dos opciones resulta más atractiva. La cifra habla por sí sola: 8 Gbps reales frente a una promesa de 10, con la tranquilidad de una conexión estable. La apuesta por la calidad, a veces, supera a la mera velocidad.