Policías, jubilación anticipada: la trampa de la sobrecotización

El Gobierno ha puesto sobre la mesa una reforma del sistema de pensiones para la Policía Nacional que, a primera vista, promete la jubilación anticipada a los 60 años. Pero tras la promesa de salida temprana se esconde una realidad más compleja: una sobrecotización obligatoria que podría diluir los beneficios de la medida, generando un debate encendido dentro del cuerpo policial.

El quid de la cuestión: un coeficiente reductor

El quid de la cuestión: un coeficiente reductor

La propuesta, que aún se encuentra en fase de desarrollo, introduce un coeficiente reductor del 0,20 en la edad de jubilación por cada año de servicio. En la práctica, esto permitiría a los agentes con más de 15 años de antigüedad retirarse hasta cinco años antes de la edad ordinaria, siempre y cuando acrediten al menos 37 años cotizados, pudiendo llegar a los 59. Un incentivo atractivo, sin duda, pero con una contrapartida significativa.

Lo que nadie cuenta es que este adelanto de la jubilación no es gratuito. Para compensar el aumento del gasto público derivado de las pensiones completas pagadas durante más tiempo, el Gobierno plantea una cotización adicional del 10,6% mensual sobre la base de contingencias comunes. Un porcentaje que se traduce en una reducción considerable del salario neto de los agentes, y que muchos dentro del cuerpo consideran una jugada maestra de la Administración para disfrazar una medida poco beneficiosa.

La Administración se lleva el 88,4% de esa sobrecotización, mientras que el policía asume el 1,76%. Es decir, una carga desproporcionada para el trabajador, que verá mermado su sueldo mientras cotiza, y que, en última instancia, podría verse compensado con una pensión que no difiere tanto de la que recibiría de otro modo. El borrador del decreto, al que ha tenido acceso este medio, deja claro que esta sobrecotización es una